Poesía sobre las idealizaciones.
Las ideas pueden ser muy traicioneras
sobretodo aquellas que establecen su base en el pasado
porque inevitablemente se ven contaminadas con idealizaciones
exagerando lo bueno y minimizando lo malo.
¡Oh, cuánto te quise! ¿De verdad lo hice?
Si por cada sonrisa que te regale, le sacaba una lágrima a la Mona Lisa.
¡Oh, cuánto te extraño! ¿Lo hago?
O simplemente, todavía rebota por la habitación
el eco de tu respiración apoyada en mi corazón.
Y yo me encuentro confundido,
podría decirte que perdido pero no es así,
si vuelvo mis pasos y siempre te encuentro ahí
en el recuerdo de lo que un día fui.
El problema es que cada vez me cuesta más
seguir las migas que dejé en el camino.
Los senderos se vuelven más borrosos,
todo está más oscuro. Ya no te puedo encontrar.
En el presente, no te puedo ver
y mi mano ya no se puede aferrar a lo que pudo ser,
ya no le gusta ser una suposición, una puta suposición.
Mis ojos ya no te confunden con alguien más,
ni esperan verte a la vuelta de la esquina.
No los culpo, cuántas veces habremos esperado todos mojados por la lluvia a que regresaras.
Mi nariz ya no puede reconocer tu perfume
me lo contó el otro día cuando creyó sentirte
pero se dio cuenta que ya no eres.
Esa noche, todos en la oscuridad nos pusimos a llorar
mientras escuchábamos esa canción que tantas veces bailamos juntos,
y creo que fueron mis labios los primeros en hablar.
Todos intentábamos calmarnos,
algunos secaban sus lágrimas
y fue cuando empezó:
“Sé que era increíble,
era de esas personas que con solo mirarlas
se te estremecía hasta el alma.
Lo sé, por Dios que lo sé.
Pero, ¿cuántas veces hemos conocido otras personas increíbles?
y por estar presos en el ayer
arruinamos todo lo que pudo ser.
Y no sé ustedes pero yo ya estoy harto,
harto de no encontrarme en ningún lado
porque ese lugar al que queremos ir
¡YA NO ESTÁ AHÍ!
Entiéndanlo,
ella ya es feliz sin nosotros
y acá estamos como tontos
recordando a un fantasma.
Llegó el momento de decir adiós
quieran o no.”
Todos nos miramos y lo supimos,
los ojos se cautivarán con otros caminos,
los labios se estremecerán con otras bocas,
las manos recorrerán otros mapas.
¿Saben por qué?
Porque la vida es así
y no se puede estar atado a un recuerdo
a menos que quieras ser otro “vivo” muerto.
- Gian Marco Settembrini
¿Me ayudas compartiéndolo?