Me da miedo que estas palabras queden en el olvido y sean borradas por el tiempo,
que por no estar escritas con tinta no tengan la misma relevancia.
Pero, luego me acuerdo de todas esas fotos que saqué con la retina de mis ojos y que quedaron para siempre en mi memoria.
Pienso en los abrazos que di a mis abuelos y su trascendencia en el tiempo.
Pienso en los besos que le di a mi primer amor y puedo revivir en mis labios esa sensación.
Pienso en ese día que tuve que dejar mi país y una lágrima que corre por mi mejilla deja en claro que no ha olvidado absolutamente nada.
Entonces, me doy cuenta que no importa si es tinta, lápiz, mi imaginación o mi voz, todo eso y más lo llevo acá conmigo.
Mi carácter, mi insomnio, mi dolor, mi esperanza, mis sueños y sobretodo mi amor. Ese gran motor que llevo en el pecho y que me impulsa a superarme.
- Gian Marco Settembrini
Categoría: Reflexionar
Pandemia
Discutimos en la selva. Gritamos pero nunca escuchamos. El bullicio de nuestra mente nos lo impide.
¿Será necesaria una pandemia de amor y empatía?
- Gian Marco Settembrini
A qué sabe el dolor
¿Puede el dolor tener un sabor?
¿Sabe a algo?
Quizás a un trago amargo
o tal vez a tierra.
Aún no lo sé,
por momentos no me sabe a nada,
todo es indiferencia
y quizás esa es la peor sensación de todas
porque
vas caminando por la vida
y en realidad solo te desplazas de un lugar a otro;
caminar no es solo mover las piernas,
es mirar a tu alrededor,
es escuchar pájaros o bocinas de autos,
es darte cuenta que una tienda cambió de lugar o que ya no existe,
es evidenciar el paso del tiempo por verte reflejado en el vidrio de un escaparate.
Y si todo es indiferencia,
todo esto se diluye en el aire.
Como si hilos
caídos del cielo manejaran tus movimientos,
obviando tu capacidad y tu fuerza
para cambiar acciones o destinos.
Entonces, si me preguntan
a qué sabe el dolor
podría decirles que no sabe a nada.
Así es, a nada.
La nada misma.
- Gian Marco Settembrini
Azar
Reflexiones.
Me pregunto, cuánto habrá tenido que ver el azar en todo lo que un día lamenté; aunque, ahora que doy cuenta de ello, más me concierne saber cuánta de mi felicidad pende o pendió alguna vez de esos hilos invisibles que entrecruzan historias, personas, anhelos.
Y si así fuera, si el azar existiera ¿cuánta verdad cabría dentro y fuera de mí, si esta no lograra teñirse de libertad? ¿Cuánta verdad habría en todos nosotros? Pues, no puedo lograr concebirla si no se encuentra en un contexto de absoluta libertad.
Imagínense una realidad con hilos que manejen toda su vida, hasta las más mínimas casualidades como una mirada en el autobús. Es realmente abrumador si quiera pensar en la posibilidad que toda nuestra vida, en realidad sea una obra de marionetas sirviendo al único fin de existir.
Y si estos hilos del azar en cambio no existieran, se terminarían por calmar todas estas inquietudes que yacen muy dentro de mí. Aunque, cada tanto por las noches pensamientos regresaran para atormentarme, el amanecer y el sol se encargarían de recordarme lo que un día conseguí y aún puedo llegar conseguir, si tan solo creo en mí.
Ahora, el enfoque ha cambiado y se ha llevado consigo al azar de paseo, sin embargo no dejo de pensar en el tormento que podría significar una vida sin trascendencia.
- Gian Marco Settembrini
Después de mi
Poema.
Si en un libro puedo escaparle a la vida,
¿qué quedará de mi muerte?
¿qué ocurre con la suerte en ese momento?
¿qué sucede con todas esas lágrimas desperdiciadas
y en la lluvia camufladas?
¿qué acontece si el reloj se detiene?
No, eso es imposible.
En mi lecho el tic tac se oye diferente,
es distinto, ya no volteo mi mirada
para ver en la pared
que marcan las 10 y 53.
Ni anoto en el calendario
lo que tengo que hacer mañana.
¿quién hará todas esas cosas?
¿quién terminará “El lobo estepario” por mi?
¿quién regalará una sonrisa?
¿quién encontrará en la paciencia su mayor virtud?
¡Qué más da!
De eso ya no me tengo que preocupar,
bueno, tampoco puedo hacerlo.
Si ya estoy muerto.
¿qué es este lugar?
No está todo oscuro aunque tampoco es claro
se parece mucho a un domingo nublado.
No sé si estoy en el más allá
pero ahí yace mi cuerpo sin respiración.
Mis ojos comienzan a investigar
este extraño lugar
y veo seres, entes,
no sé cómo describirlos
que se parecen a mi
aunque son muy distintos.
A su lado no se encuentra un cuerpo sin vida como el mío,
puedo ver a sus cuerpos sumidos en sus rutinas terrenales,
en sus trabajos, en la universidad, en un café o de fiesta.
No termino de entender donde estoy
¿existe la división de cuerpo y alma
que planteaba Platón?
Este lugar me hace pensar que sí
aunque ellos no tendrían que estar aquí.
Digo, mirando a todas esas almas con sus cuerpos llenos de nada.
Es el día de mi velatorio,
veo a mis amigos y mi familia llorar,
uno que otro intenta controlar
su catarata de emociones.
Me pregunto cuándo comenzarán a reír.
Ellos más que nadie
saben cuánto me gustaba sonreír.
¿Recordarán alguna anécdota mía?
Primera noche sin estar en la Tierra
no me puedo dormir.
Decido ir por ahí a ver qué están haciendo
todos mis seres queridos.
Parece que se han juntado a comer algo,
veo muchos ojos hinchados del llanto,
otros todavía no se dan cuenta
que ya no me escucharán hablar
diciendo una que otra locura.
El clima no acompaña,
la lluvia llena de nostalgia el ambiente.
¡Vamos, empiecen a reír gente!
Y en cuanto lo termino de pensar
una copa rota desencadena un centenar
de historias descabelladas que ni yo recordaba.
“Y si… así era el…
Así soy yo…”
- Gian Marco Settembrini
Mamá
Poema sobre la vida.
Necesito escribir estas palabras
como la luna necesita a la noche
y las plantas al sol.
Solo quiero decir qué extraña es la vida.
Es decir, eso es algo bastante obvio;
pero extraña el punto que tiene
de coincidir a dos personas
con poco o nada en común,
y logra convertir todo en un hermoso deja vú
de esos que a uno le gustaría
repetir hasta que el botón se descomponga,
y no logre recomponer, reconstruir,
o simplemente reescribir
una historia pasada
pisada por el agua,
o mejor dicho, acariciada
y convertida en sinónimos
de pasión y deseo,
de lujuría y poesía,
la mentira de tu vida
o la verdad con la que el tiempo
se va y no vuelve.
El reloj se detiene
hasta parece que retrocede
y ves tu niñez, te encontrás llorando
siendo consolado por un abrazo de mamá;
¡como te extraño mamá!
como a los atardeceres en las sierras,
como los veranos riendo y jugando.
La idea pierde fuerza
y yo me sumerjo en la fortaleza
de las últimas palabras de mamá
que todo aquello que deseé lo podré lograr.
- Gian Marco Settembrini
Las paredes hablan
Poema sobre la verdad.
Reestructurando los pensamientos
me encuentro entre medio de paredes de cemento
que pese a su colorida faceta
por dentro entrañan verdades grises y frías,
en su ser se encuentra la historia
de vencedores y vencidos,
sobretodo de vencidos.
Porque contrario a lo que muchos piensan
son los pequeños recovecos,
allí donde la sombra es la única luz
donde se narran las verdaderas historias.
Historias que no llegan a los titulares de los medios,
historias que no se hacen tendencia en las redes,
historias que solo algunos experimentados navegantes de la vida
con rostros arrugados pueden llegar a narrar.
Solo.
Solo, si tan solo,
las lágrimas no se apoderan de su mar de recuerdos.
Si eso sucediera,
no habría barca, ni palabras,
que podrían soportar el vendaval
que genera remover el polvillo acumulado de heridas
que jamás cicatrizarán.
Historias que nunca se podrán silenciar.
Siempre existirá un poeta que se animará a recitar,
un músico que con su voz y sus letras se prohibirá olvidar,
un pintor que esconderá en sus retazos
signos más allá del entendimiento
de aquellos que creen tener la verdad,
o mejor dicho, que quieren imponerla.
Una verdad única, una verdad distópica,
Una verdad hecha mentira. Una mentira.
- Gian Marco Settembrini
Luces, cámara y acción
Actores o no, el show de la vida debe continuar como sea. Y ese es mi mayor temor, saber que somos presos de la improvisación del vivir. ¿Por qué tengo miedo?
Porque un día, puede ser hoy o mañana, nuestro telón no se va correr y no escucharemos los aplausos, ni las críticas, no escucharemos nada, y allí donde el silencio se esconde es donde se hacen presentes los fantasmas.
Esos que llevamos a cuestas sobre nuestros hombros y se posan regodiantes del éxtasis de saber que si los dejamos son nuestros titiriteros, si se lo permitimos lo serán.
Cada paso que damos, cada huella que no dejamos, cada ausencia que presenciamos hablan más que nuestras bocas al abrirse. No lo sé.
De verdad que no lo sé, no debería ser tan difícil perderse en el naufragio sin preocuparse por el destino. Pero, lo es.
La función de hoy está llegando a su fin y yo aún no he visto desenlace semejante como el de mostrarse real.
Real en un mundo de mentira.
- Gian Marco Settembrini
CUARENTENA
Poema inspirado en la situación actual del mundo.
Privados de su libertad
alejados de su esencia
destinados a limitarse entre muros.
¿Cuánta vida sigue existiendo ahí fuera?
¿Cuánta vida quedará dentro nuestro?
Cuando todo esto haya acabado...
Me pregunto si los papeles se invertirán
y si el hecho de sentirnos enjaulados,
de ahora en más,
será habernos olvidado
de cómo usar nuestras alas
teniendo todo un cielo
para volar y disfrutar…
- Gian Marco Settembrini