Por momentos me olvido de recordar
y es justo ahí cuando todo se vuelve borroso,
sobretodo, cuando se trata de buenos momentos
porque la ironía juega sus cartas
dejándome con mil penas guardadas
y aunque yo no quiera escucharla,
es capaz de boicotearme la felicidad sin armas.
Teniendo solo palabras me animo,
me animo a enfrentar los fantasmas,
mis fantasmas, y eso, aunque a veces lo olvide
habla más de mis victorias
que de mis derrotas.
- Gian Marco Settembrini
Categoría: Ilusionarte
En otoño
En otoño la soledad es más bonita.
Surge como un suspiro de un sueño de verano
y con sus hojas amarillas resalta
la diversidad de marrones y verdes.
El ruido que hacen las hojas al pisarlas,
la diversión de un niño que las coge y las suelta al viento
como si pidiera un deseo, cientos de ellos.
Tantos anhelos que se forman a partir de la naturaleza caída
me hacen pensar que está bien tropezar,
está bien si un día no brillamos como en primavera.
Porque siempre existirá el otoño para apreciar
a aquellos que lo están intentando,
a aquellos que están buscando encontrarse,
a aquellos que pese a no haber conseguido lo que querían, caen y se vuelven a levantar.
El otoño es de los que no dejan morir su niño interior.
- Gian Marco Settembrini
Energía
cede la tristeza
ante la risa absurda
de un infortunado tropiezo
y el espejo cóncavo de tu vida
te recuerda el poder de tu sonrisa,
mientras lágrimas se secan, miedos se ahuyentan y heridas se cierran.
La alegría se abre camino
dejando atrás resabios de soledad.
Todo dolor, costo del amor,
no se extinguió pero se transformó
y hoy esa energía te hace querer ser mejor.
El amor como motor,
el dolor como propulsión.
El amor como conductor,
el dolor como precaución.
El amor…
y la pasión.
- Gian Marco Settembrini
Nostalgia
Todavía no encontré la manera de decir adiós sin querer que vuelvas a abrazarme.
- Gian Marco Settembrini
Soñando despierto
Podría llenarse el espacio de silencio,
la luz teñirse de negro
y ni así lograría soñar despierto
porque solo ocurre cuando te veo.
- Gian Marco Settembrini
Te quiero pero…
Pasó tu cumpleaños y no te saludé. Lo sé. No lo hice por malicia sino más bien por amor. Llegó el momento de dejar que un frío adiós, ese que nos dijimos tiempo atrás y que nunca fue real, comience a surtir efecto. Porque ya no nos queda nada más para robarle a nuestros recuerdos, y menos si cuando tuvimos la oportunidad de crear nuevos nos dejamos dominar por los mismos miedos del pasado.
Te quiero, seguramente siempre lo haré pero no puedo seguir aferrado al ayer.
Prefiero creer que puedo volver amar a estar mirando la puerta y el reloj por si algún día decides regresar.
Te quiero pero…
- Gian Marco Settembrini
explosión
Poema.
por esa fuerza
por esa fuerza que no comprendo,
que no trato de encontrarle un significado,
por esa fuerza
que no reconoceré sus consecuencias hasta que sea demasiado tarde,
muy tarde,
por esa fuerza
que llevo en el pecho
y ya no la juzgo, ni critico,
comprendo que
al amor no hay que entenderlo,
sino sentirlo.
- Gian Marco Settembrini
Mona lisa
Poesía sobre las idealizaciones.
Las ideas pueden ser muy traicioneras
sobretodo aquellas que establecen su base en el pasado
porque inevitablemente se ven contaminadas con idealizaciones
exagerando lo bueno y minimizando lo malo.
¡Oh, cuánto te quise! ¿De verdad lo hice?
Si por cada sonrisa que te regale, le sacaba una lágrima a la Mona Lisa.
¡Oh, cuánto te extraño! ¿Lo hago?
O simplemente, todavía rebota por la habitación
el eco de tu respiración apoyada en mi corazón.
Y yo me encuentro confundido,
podría decirte que perdido pero no es así,
si vuelvo mis pasos y siempre te encuentro ahí
en el recuerdo de lo que un día fui.
El problema es que cada vez me cuesta más
seguir las migas que dejé en el camino.
Los senderos se vuelven más borrosos,
todo está más oscuro. Ya no te puedo encontrar.
En el presente, no te puedo ver
y mi mano ya no se puede aferrar a lo que pudo ser,
ya no le gusta ser una suposición, una puta suposición.
Mis ojos ya no te confunden con alguien más,
ni esperan verte a la vuelta de la esquina.
No los culpo, cuántas veces habremos esperado todos mojados por la lluvia a que regresaras.
Mi nariz ya no puede reconocer tu perfume
me lo contó el otro día cuando creyó sentirte
pero se dio cuenta que ya no eres.
Esa noche, todos en la oscuridad nos pusimos a llorar
mientras escuchábamos esa canción que tantas veces bailamos juntos,
y creo que fueron mis labios los primeros en hablar.
Todos intentábamos calmarnos,
algunos secaban sus lágrimas
y fue cuando empezó:
“Sé que era increíble,
era de esas personas que con solo mirarlas
se te estremecía hasta el alma.
Lo sé, por Dios que lo sé.
Pero, ¿cuántas veces hemos conocido otras personas increíbles?
y por estar presos en el ayer
arruinamos todo lo que pudo ser.
Y no sé ustedes pero yo ya estoy harto,
harto de no encontrarme en ningún lado
porque ese lugar al que queremos ir
¡YA NO ESTÁ AHÍ!
Entiéndanlo,
ella ya es feliz sin nosotros
y acá estamos como tontos
recordando a un fantasma.
Llegó el momento de decir adiós
quieran o no.”
Todos nos miramos y lo supimos,
los ojos se cautivarán con otros caminos,
los labios se estremecerán con otras bocas,
las manos recorrerán otros mapas.
¿Saben por qué?
Porque la vida es así
y no se puede estar atado a un recuerdo
a menos que quieras ser otro “vivo” muerto.
- Gian Marco Settembrini
Tormentosa relación
Escupiendo verdades.
esta noche tormentosa
me encuentro en la nebulosa de los pensamientos
conviviendo con tantos escarmientos,
escarbando en lo profundo de mi corazón
para ver si en las oscuras cavernas
quedaron pictografías de todo lo que un día vivió.
porque desde lejos, desde este telescopio
no puedo encontrar ningún satélite
que gire, como yo giraba en tu vida,
la luna me ha engañado y se ha ido con el sol,
ni los atardeceres me hacen compañía
y los amaneceres ya no son el preludio de un buen día
parece que todo ha cambiado,
o quizás es que yo no soy el mismo
pero hace tiempo que un filósofo borracho dijo que todo, hasta el tiempo era relativo
y yo no dejo de preguntarme por cuál es tu punto de vista,
ya sabes que siempre me importo tu mirada o tal vez era que siempre me perdía en ella,
hipnotizado por los dolores que escondían,
víctima de mi propio ego creyéndome héroe capaz de curar y salvarte.
Estamos en el siglo 21,
ya no hay damiselas en peligro que quieran un principe azul
y yo aunque lo hubiera querido
jamás hubiera podido ser uno,
preso de mis impetuosas pasiones de mujeriego y alcoholico
solo he sabido regalar palabras que describían a la perfección el olor a jazmín
porque jamás fui capaz de regalarte una flor de verdad,
como esas que tantas veces soñabas llevar en tu camino hacia el altar.
Te hacia imaginar, te llevaba a volar y cuando nos dábamos cuenta estábamos poniéndoles nombres a todo lo que nuestras mentes podían divagar,
algunas nos llamaban mamá y papá,
y vos te ilusionabas, los ojos se te llenaban de “quiero que llegue ese día ya”.
y acá me encuentro a miles de kilometros
y la imaginación se me ha quedado tan pequeña que puede caber en una hormiga,
la imaginación ya se ha olvidado de volar
y a nuestra frase ya no la digo más,
por miedo a que todo se vuelva real.
Tu adiós, tu despedida
y tu felicidad en los brazos de alguien más.
Me pregunto si todavía existen noches
en las que puedo robarte el pensamiento
como alguna vez lo supe hacer.
- Gian Marco Settembrini
Y, ¿cómo se siente?
Conversación.
- Hay tanto que no entiendo
- ¿Qué?
- Si, es que no entiendo cómo funciona la vida. ¿Acaso existe un manual?
- No me lo preguntes a mí, yo sé menos que vos. Lo único que conozco es por lo que puedo sentir, por lo que alguna vez sentí.
- ¿Y cómo se siente?
- ¿Qué cosa?
- El amor.
- Como ver un atardecer de verano.
- Entonces, yo he sentido el amor.
- ¿Tenías dudas de haberlo sentido?
- Sí.
- Todavía no lo sentiste.
- ¿Por qué?
- Porque el amor se introduce en cada poro de tu piel hasta llegar a las fibras más íntimas de tu ser, y una vez allí, cada vez que los ojos te brillan como ese atardecer lo entendes.
- ¿Qué entendes?
- Que la vida podrá tener sentido o no, pero que el amor es lo único que hace que valga la pena vivirla.
- Gian Marco Settembrini