explosión

Poema.
por esa fuerza 
por esa fuerza que no comprendo,
que no trato de encontrarle un significado,
por esa fuerza
que no reconoceré sus consecuencias hasta que sea demasiado tarde,
muy tarde,
por esa fuerza
que llevo en el pecho
y ya no la juzgo, ni critico,
comprendo que
al amor no hay que entenderlo,
sino sentirlo.

- Gian Marco Settembrini

Tormentosa relación

Escupiendo verdades.
esta noche tormentosa 
me encuentro en la nebulosa de los pensamientos
conviviendo con tantos escarmientos,
escarbando en lo profundo de mi corazón
para ver si en las oscuras cavernas
quedaron pictografías de todo lo que un día vivió.
porque desde lejos, desde este telescopio
no puedo encontrar ningún satélite
que gire, como yo giraba en tu vida,
la luna me ha engañado y se ha ido con el sol,
ni los atardeceres me hacen compañía
y los amaneceres ya no son el preludio de un buen día
parece que todo ha cambiado,
o quizás es que yo no soy el mismo
pero hace tiempo que un filósofo borracho dijo que todo, hasta el tiempo era relativo
y yo no dejo de preguntarme por cuál es tu punto de vista,
ya sabes que siempre me importo tu mirada o tal vez era que siempre me perdía en ella,
hipnotizado por los dolores que escondían,
víctima de mi propio ego creyéndome héroe capaz de curar y salvarte.
Estamos en el siglo 21,
ya no hay damiselas en peligro que quieran un principe azul
y yo aunque lo hubiera querido
jamás hubiera podido ser uno,
preso de mis impetuosas pasiones de mujeriego y alcoholico
solo he sabido regalar palabras que describían a la perfección el olor a jazmín
porque jamás fui capaz de regalarte una flor de verdad,
como esas que tantas veces soñabas llevar en tu camino hacia el altar.
Te hacia imaginar, te llevaba a volar y cuando nos dábamos cuenta estábamos poniéndoles nombres a todo lo que nuestras mentes podían divagar,
algunas nos llamaban mamá y papá,
y vos te ilusionabas, los ojos se te llenaban de “quiero que llegue ese día ya”.
y acá me encuentro a miles de kilometros
y la imaginación se me ha quedado tan pequeña que puede caber en una hormiga,
la imaginación ya se ha olvidado de volar
y a nuestra frase ya no la digo más,
por miedo a que todo se vuelva real.
Tu adiós, tu despedida
y tu felicidad en los brazos de alguien más.
Me pregunto si todavía existen noches
en las que puedo robarte el pensamiento
como alguna vez lo supe hacer.

- Gian Marco Settembrini

Águila blanca

Poema inspirado en una nube del cielo.
águila de arena blanca
revélame los secretos escondidos a la luz del sol,
o ¿acaso no ves que escondo mis miedos en los ojos curiosos
que hoy te descubrieron?
Pedacito de cielo confiésame,
y mándale un saludo a mis abuelos
que no se preocupen,
que si me han visto llorar no es nada nuevo,
solo que hay días que no me sale echar vuelo hacia mis sueños,
mis alas parecen cansadas y
es que ¡joder!
solo soy un joven con miedos
detrás de una sonrisa de hierro
que parece inquebrantable.
Pero, ven abuelo a charlar un ratito,
a jugar a la pelota conmigo
que te cuento cómo cumplí uno de mis sueños,
y terminaremos riendo
mientras la abuela alza la oreja, y sonríe
porque cocina como para diez cuando solo somos nosotros tres.
Y es que te abrazo, abrazo al aire,
porque así “nadie” parece “alguien”
Yo tengo miedo abuelo
pero no se lo digas a nadie,
que para alguien puedo ser inspiración
y aunque hoy me falte la respiración
de la única chica por la cual latió mi corazón
sé que siempre tendré en el cielo y la luna
un pedacito de ella que nos recordará que un día fuimos.
Prométemelo abuelo que no se lo vas a decir,
Prométemelo por favor,
que tus abrazos me prometan que un día dejaré
de sentirme nadie para alguien.

Solo deseo que el azul de mis lágrimas saladas
transformen este cielo, en un mar de aventuras
lleno de piratas, historias de amor náufragas,
para que el día que llegue a puerto
pueda entender que la felicidad
no sabe igual si no es compartida.

- Gian Marco Settembrini

Resaca

Cuento.
Me miro en el espejo, el pelo desordenado y mis ojos aún entrecerrados del sueño facilitan una imagen decadente de mi. Con la cara ya lavada vuelvo hacía la habitación y ahí estás durmiendo de manera angelical.
Me dirijo hacía la cocina para prepararte el desayuno, el olor del café hoy me sabe aún más delicioso. Hacía tiempo que no me sentía así, tal vez tengas algo que ver con todo esto. Fue necesario verte dirigiéndote al baño, en tanga y con mi remera como pijama, para desmoronar toda una teoría de años. Hasta ese momento creía que nadie podía verse bien recién despierto.

- ¿Cómo dormiste? - te digo, sonriéndote.

Antes que pudieras contestar me abrazas en silencio. Fue la primera vez que supe que no te gustaba hablar por la mañana. Pero, no dejabas de abrazarme y cuando me di cuenta unas lágrimas osaban con arruinar el momento.

- ¿Qué pasa? ¿Estás bien?

Seguías sin decirme nada. Solo te aferrabas a mi cuerpo así que comencé a preocuparme, te separé un poco de mí y mirándote a los ojos te lo volví a preguntar, esta vez sí me respondiste:

- Simplemente quería quedarme un rato más con vos hasta que despiertes.


No entendía de qué me estabas hablando hasta que comenzó a sonar el despertador. Miré a mi alrededor, una botella de cerveza en el piso me observaba de reojo y a mi lado no había nadie. Me levanté, fui al baño, me miré en el espejo y lo supe.

No hay peor resaca que la del amor tras el adiós.

- Gian Marco Settembrini

Después de mi

Poema.
Si en un libro puedo escaparle a la vida,
¿qué quedará de mi muerte?
¿qué ocurre con la suerte en ese momento?
¿qué sucede con todas esas lágrimas desperdiciadas
y en la lluvia camufladas?
¿qué acontece si el reloj se detiene?
No, eso es imposible.

En mi lecho el tic tac se oye diferente,
es distinto, ya no volteo mi mirada
para ver en la pared
que marcan las 10 y 53.

Ni anoto en el calendario
lo que tengo que hacer mañana.
¿quién hará todas esas cosas?
¿quién terminará “El lobo estepario” por mi?
¿quién regalará una sonrisa?
¿quién encontrará en la paciencia su mayor virtud?

¡Qué más da!
De eso ya no me tengo que preocupar,
bueno, tampoco puedo hacerlo.
Si ya estoy muerto.

¿qué es este lugar?
No está todo oscuro aunque tampoco es claro
se parece mucho a un domingo nublado.
No sé si estoy en el más allá
pero ahí yace mi cuerpo sin respiración.

Mis ojos comienzan a investigar
este extraño lugar
y veo seres, entes,
no sé cómo describirlos
que se parecen a mi
aunque son muy distintos.

A su lado no se encuentra un cuerpo sin vida como el mío,
puedo ver a sus cuerpos sumidos en sus rutinas terrenales,
en sus trabajos, en la universidad, en un café o de fiesta.

No termino de entender donde estoy
¿existe la división de cuerpo y alma
que planteaba Platón?
Este lugar me hace pensar que sí
aunque ellos no tendrían que estar aquí.
Digo, mirando a todas esas almas con sus cuerpos llenos de nada.

Es el día de mi velatorio,
veo a mis amigos y mi familia llorar,
uno que otro intenta controlar
su catarata de emociones.
Me pregunto cuándo comenzarán a reír.
Ellos más que nadie
saben cuánto me gustaba sonreír.
¿Recordarán alguna anécdota mía?

Primera noche sin estar en la Tierra
no me puedo dormir.
Decido ir por ahí a ver qué están haciendo
todos mis seres queridos.

Parece que se han juntado a comer algo,
veo muchos ojos hinchados del llanto,
otros todavía no se dan cuenta
que ya no me escucharán hablar
diciendo una que otra locura.

El clima no acompaña,
la lluvia llena de nostalgia el ambiente.
¡Vamos, empiecen a reír gente!
Y en cuanto lo termino de pensar
una copa rota desencadena un centenar
de historias descabelladas que ni yo recordaba.

“Y si… así era el…
Así soy yo…”

- Gian Marco Settembrini

Perdido en el tiempo

Poema desafío. Pedí que 10 personas me dijeran 10 palabras diferentes para así escribir un poema en menos de 10 minutos. Las palabras elegidas están resaltadas en negrita. El resultado en 7min 35seg fue el siguiente.
Aquellos momentos los recuerdo
con cierta nostalgia
al punto que por instantes
el llanto se adueña de mí
y pareciera querer arruinar mi porvenir.

Por suerte, cuento con mis amigos
y su lealtad que me mantienen
con fuerza, sabiendo que todavía
queda mucha vida por ser vivida.

Y, aunque los buenos momentos
aquellos cargados de sentimientos
sean el preludio de una melancolía
producida en el letargo de la noche.

Sé que llegará el día
en el que relajado y con un habano
en la mano y un whisky en la otra.

Podré tomar nota en un paradisíaco lugar
llamado felicidad.
Aunque mucho todavía no entienda
de filantropía, diría que
es todo lo que quiere una persona al finalizar el día.

- Gian Marco Settembrini

Mamá

Poema sobre la vida.
Necesito escribir estas palabras
como la luna necesita a la noche
y las plantas al sol.
Solo quiero decir qué extraña es la vida.
Es decir, eso es algo bastante obvio;
pero extraña el punto que tiene
de coincidir a dos personas
con poco o nada en común,
y logra convertir todo en un hermoso deja vú
de esos que a uno le gustaría
repetir hasta que el botón se descomponga,
y no logre recomponer, reconstruir,
o simplemente reescribir
una historia pasada
pisada por el agua,
o mejor dicho, acariciada
y convertida en sinónimos
de pasión y deseo,
de lujuría y poesía,
la mentira de tu vida
o la verdad con la que el tiempo
se va y no vuelve.
El reloj se detiene
hasta parece que retrocede
y ves tu niñez, te encontrás llorando
siendo consolado por un abrazo de mamá;
¡como te extraño mamá!
como a los atardeceres en las sierras,
como los veranos riendo y jugando.
La idea pierde fuerza
y yo me sumerjo en la fortaleza
de las últimas palabras de mamá
que todo aquello que deseé lo podré lograr.

- Gian Marco Settembrini

Barquitos de papel

Poema dedicado a ese niño que llevamos dentro.
mañana llena de responsabilidades,
vestía muy elegante por cierto,
de traje y zapatos,
cuando el cielo gris
comenzó a llorar con fuerza.
precavido, había traído mi paragüas.
La lluvia caía con más ímpetu,
los autos por poco me salpicaban,
maldecía a los cuatro vientos
mientras esquivaba
baldosas flojas y charcos
hasta que caí en uno,
y viaje,
viaje al pasado
a cuando era niño
y hacía barquitos de papel.
Me vi riendo bajo la lluvia,
parecía feliz.
La bocina de un auto
me trajo de vuelta.
Cerré mi paragüas, corrí, reí,
ya no esquivaba el agua del suelo,
ahora saltaba en ella.
Mientras disfrutaba, mire arriba
agradecido y aproveché a mandar unos saludos.
Al llegar a mi casa,
el cielo comenzaba a cesar su llanto,
en tanto armaba
un barquito de papel
y salía a toda prisa, a verlo navegar
por las calles de la ciudad.
Una mañana necesite,
solo una mañana
para volver a sentirme
como un niño.
Bajo la lluvia, pude volver a sentir,
sentirme feliz.

- Gian Marco Settembrini

Las paredes hablan

Poema sobre la verdad.
Reestructurando los pensamientos
me encuentro entre medio de paredes de cemento
que pese a su colorida faceta
por dentro entrañan verdades grises y frías,
en su ser se encuentra la historia
de vencedores y vencidos,
sobretodo de vencidos.
Porque contrario a lo que muchos piensan
son los pequeños recovecos,
allí donde la sombra es la única luz
donde se narran las verdaderas historias.

Historias que no llegan a los titulares de los medios,
historias que no se hacen tendencia en las redes,
historias que solo algunos experimentados navegantes de la vida
con rostros arrugados pueden llegar a narrar.
Solo.
Solo, si tan solo,
las lágrimas no se apoderan de su mar de recuerdos.
Si eso sucediera,
no habría barca, ni palabras,
que podrían soportar el vendaval
que genera remover el polvillo acumulado de heridas
que jamás cicatrizarán.

Historias que nunca se podrán silenciar.

Siempre existirá un poeta que se animará a recitar,
un músico que con su voz y sus letras se prohibirá olvidar,
un pintor que esconderá en sus retazos
signos más allá del entendimiento
de aquellos que creen tener la verdad,
o mejor dicho, que quieren imponerla.

Una verdad única, una verdad distópica,
Una verdad hecha mentira. Una mentira.

- Gian Marco Settembrini

Imagina

Poema para tus sueños.
Imagina,
imagina el cielo,
píntalo de los colores que más quieras
acaricia las paredes,
imagina sus texturas,
mezcla el negro con el blanco
y a los grises de tu vida
conviértelos en color;
si no te gusta,
vuelve a mezclar,
vuelve a imaginar.

Imagina tanto que la realidad
deje de parecerte triste.
Imagina hasta que ya no sepas
distinguir si es por ahí o por allá
porque de tanto imaginar
vas a terminar olvidándote
de colorear
tus días para volverlos mejores,
de tanto imaginar
un día te darás cuenta
que los sueños se hacen realidad
si te animas a soñar
y a pintar
tú día,
tú vida,
tus heridas.
Hoy, mañana y siempre imagina
que siempre se puede estar mejor.
¡Ve por ello!

- Gian Marco Settembrini