Escupiendo verdades.
esta noche tormentosa
me encuentro en la nebulosa de los pensamientos
conviviendo con tantos escarmientos,
escarbando en lo profundo de mi corazón
para ver si en las oscuras cavernas
quedaron pictografías de todo lo que un día vivió.
porque desde lejos, desde este telescopio
no puedo encontrar ningún satélite
que gire, como yo giraba en tu vida,
la luna me ha engañado y se ha ido con el sol,
ni los atardeceres me hacen compañía
y los amaneceres ya no son el preludio de un buen día
parece que todo ha cambiado,
o quizás es que yo no soy el mismo
pero hace tiempo que un filósofo borracho dijo que todo, hasta el tiempo era relativo
y yo no dejo de preguntarme por cuál es tu punto de vista,
ya sabes que siempre me importo tu mirada o tal vez era que siempre me perdía en ella,
hipnotizado por los dolores que escondían,
víctima de mi propio ego creyéndome héroe capaz de curar y salvarte.
Estamos en el siglo 21,
ya no hay damiselas en peligro que quieran un principe azul
y yo aunque lo hubiera querido
jamás hubiera podido ser uno,
preso de mis impetuosas pasiones de mujeriego y alcoholico
solo he sabido regalar palabras que describían a la perfección el olor a jazmín
porque jamás fui capaz de regalarte una flor de verdad,
como esas que tantas veces soñabas llevar en tu camino hacia el altar.
Te hacia imaginar, te llevaba a volar y cuando nos dábamos cuenta estábamos poniéndoles nombres a todo lo que nuestras mentes podían divagar,
algunas nos llamaban mamá y papá,
y vos te ilusionabas, los ojos se te llenaban de “quiero que llegue ese día ya”.
y acá me encuentro a miles de kilometros
y la imaginación se me ha quedado tan pequeña que puede caber en una hormiga,
la imaginación ya se ha olvidado de volar
y a nuestra frase ya no la digo más,
por miedo a que todo se vuelva real.
Tu adiós, tu despedida
y tu felicidad en los brazos de alguien más.
Me pregunto si todavía existen noches
en las que puedo robarte el pensamiento
como alguna vez lo supe hacer.
- Gian Marco Settembrini
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