En otoño la soledad es más bonita.
Surge como un suspiro de un sueño de verano
y con sus hojas amarillas resalta
la diversidad de marrones y verdes.
El ruido que hacen las hojas al pisarlas,
la diversión de un niño que las coge y las suelta al viento
como si pidiera un deseo, cientos de ellos.
Tantos anhelos que se forman a partir de la naturaleza caída
me hacen pensar que está bien tropezar,
está bien si un día no brillamos como en primavera.
Porque siempre existirá el otoño para apreciar
a aquellos que lo están intentando,
a aquellos que están buscando encontrarse,
a aquellos que pese a no haber conseguido lo que querían, caen y se vuelven a levantar.
El otoño es de los que no dejan morir su niño interior.
- Gian Marco Settembrini
¿Me ayudas compartiéndolo?