Pasó tu cumpleaños y no te saludé. Lo sé. No lo hice por malicia sino más bien por amor. Llegó el momento de dejar que un frío adiós, ese que nos dijimos tiempo atrás y que nunca fue real, comience a surtir efecto. Porque ya no nos queda nada más para robarle a nuestros recuerdos, y menos si cuando tuvimos la oportunidad de crear nuevos nos dejamos dominar por los mismos miedos del pasado.
Te quiero, seguramente siempre lo haré pero no puedo seguir aferrado al ayer.
Prefiero creer que puedo volver amar a estar mirando la puerta y el reloj por si algún día decides regresar.
Te quiero pero…
- Gian Marco Settembrini
Etiqueta: desamor
Mona lisa
Poesía sobre las idealizaciones.
Las ideas pueden ser muy traicioneras
sobretodo aquellas que establecen su base en el pasado
porque inevitablemente se ven contaminadas con idealizaciones
exagerando lo bueno y minimizando lo malo.
¡Oh, cuánto te quise! ¿De verdad lo hice?
Si por cada sonrisa que te regale, le sacaba una lágrima a la Mona Lisa.
¡Oh, cuánto te extraño! ¿Lo hago?
O simplemente, todavía rebota por la habitación
el eco de tu respiración apoyada en mi corazón.
Y yo me encuentro confundido,
podría decirte que perdido pero no es así,
si vuelvo mis pasos y siempre te encuentro ahí
en el recuerdo de lo que un día fui.
El problema es que cada vez me cuesta más
seguir las migas que dejé en el camino.
Los senderos se vuelven más borrosos,
todo está más oscuro. Ya no te puedo encontrar.
En el presente, no te puedo ver
y mi mano ya no se puede aferrar a lo que pudo ser,
ya no le gusta ser una suposición, una puta suposición.
Mis ojos ya no te confunden con alguien más,
ni esperan verte a la vuelta de la esquina.
No los culpo, cuántas veces habremos esperado todos mojados por la lluvia a que regresaras.
Mi nariz ya no puede reconocer tu perfume
me lo contó el otro día cuando creyó sentirte
pero se dio cuenta que ya no eres.
Esa noche, todos en la oscuridad nos pusimos a llorar
mientras escuchábamos esa canción que tantas veces bailamos juntos,
y creo que fueron mis labios los primeros en hablar.
Todos intentábamos calmarnos,
algunos secaban sus lágrimas
y fue cuando empezó:
“Sé que era increíble,
era de esas personas que con solo mirarlas
se te estremecía hasta el alma.
Lo sé, por Dios que lo sé.
Pero, ¿cuántas veces hemos conocido otras personas increíbles?
y por estar presos en el ayer
arruinamos todo lo que pudo ser.
Y no sé ustedes pero yo ya estoy harto,
harto de no encontrarme en ningún lado
porque ese lugar al que queremos ir
¡YA NO ESTÁ AHÍ!
Entiéndanlo,
ella ya es feliz sin nosotros
y acá estamos como tontos
recordando a un fantasma.
Llegó el momento de decir adiós
quieran o no.”
Todos nos miramos y lo supimos,
los ojos se cautivarán con otros caminos,
los labios se estremecerán con otras bocas,
las manos recorrerán otros mapas.
¿Saben por qué?
Porque la vida es así
y no se puede estar atado a un recuerdo
a menos que quieras ser otro “vivo” muerto.
- Gian Marco Settembrini
Águila blanca
Poema inspirado en una nube del cielo.
águila de arena blanca
revélame los secretos escondidos a la luz del sol,
o ¿acaso no ves que escondo mis miedos en los ojos curiosos
que hoy te descubrieron?
Pedacito de cielo confiésame,
y mándale un saludo a mis abuelos
que no se preocupen,
que si me han visto llorar no es nada nuevo,
solo que hay días que no me sale echar vuelo hacia mis sueños,
mis alas parecen cansadas y
es que ¡joder!
solo soy un joven con miedos
detrás de una sonrisa de hierro
que parece inquebrantable.
Pero, ven abuelo a charlar un ratito,
a jugar a la pelota conmigo
que te cuento cómo cumplí uno de mis sueños,
y terminaremos riendo
mientras la abuela alza la oreja, y sonríe
porque cocina como para diez cuando solo somos nosotros tres.
Y es que te abrazo, abrazo al aire,
porque así “nadie” parece “alguien”
Yo tengo miedo abuelo
pero no se lo digas a nadie,
que para alguien puedo ser inspiración
y aunque hoy me falte la respiración
de la única chica por la cual latió mi corazón
sé que siempre tendré en el cielo y la luna
un pedacito de ella que nos recordará que un día fuimos.
Prométemelo abuelo que no se lo vas a decir,
Prométemelo por favor,
que tus abrazos me prometan que un día dejaré
de sentirme nadie para alguien.
Solo deseo que el azul de mis lágrimas saladas
transformen este cielo, en un mar de aventuras
lleno de piratas, historias de amor náufragas,
para que el día que llegue a puerto
pueda entender que la felicidad
no sabe igual si no es compartida.
- Gian Marco Settembrini
Resaca
Cuento.
Me miro en el espejo, el pelo desordenado y mis ojos aún entrecerrados del sueño facilitan una imagen decadente de mi. Con la cara ya lavada vuelvo hacía la habitación y ahí estás durmiendo de manera angelical.
Me dirijo hacía la cocina para prepararte el desayuno, el olor del café hoy me sabe aún más delicioso. Hacía tiempo que no me sentía así, tal vez tengas algo que ver con todo esto. Fue necesario verte dirigiéndote al baño, en tanga y con mi remera como pijama, para desmoronar toda una teoría de años. Hasta ese momento creía que nadie podía verse bien recién despierto.
- ¿Cómo dormiste? - te digo, sonriéndote.
Antes que pudieras contestar me abrazas en silencio. Fue la primera vez que supe que no te gustaba hablar por la mañana. Pero, no dejabas de abrazarme y cuando me di cuenta unas lágrimas osaban con arruinar el momento.
- ¿Qué pasa? ¿Estás bien?
Seguías sin decirme nada. Solo te aferrabas a mi cuerpo así que comencé a preocuparme, te separé un poco de mí y mirándote a los ojos te lo volví a preguntar, esta vez sí me respondiste:
- Simplemente quería quedarme un rato más con vos hasta que despiertes.
No entendía de qué me estabas hablando hasta que comenzó a sonar el despertador. Miré a mi alrededor, una botella de cerveza en el piso me observaba de reojo y a mi lado no había nadie. Me levanté, fui al baño, me miré en el espejo y lo supe.
No hay peor resaca que la del amor tras el adiós.
- Gian Marco Settembrini
Etiquetas de rap
Microrelato de una historia de desamor.
No puedo escuchar rap sin acordarme de vos y eso que ni te gusta. En cada beat, en cada frase me traslado a todas esas tardes y noches que te acostabas en tanga al lado mío con tus largas medias blancas.
Hoy estoy en la cama pero a mi lado solo una botella red label me hace la compañía, en vez de, tus labios rojos diciéndome palabras censurables cargadas de malas intenciones que nos llevaban del cielo al infierno a nuestro gusto sin pedirles permiso ni a Dios ni a Lucifer para arder y renacer. Una y otra vez.
Y ese cigarrillo que prendíamos después de todo mientras la respiración intentaba volver a su ritmo normal hoy se ha transformado en una etiqueta completa que colma con su humo toda mi habitación.
Todo está tan blanco, tan gris, ese fantasma no sabe salir, ya no sabe que hace aquí aunque yo sí, vino a por mí y yo solo doy otro trago más para intentar escaparle al destino inevitable de llorar por saber que fui el mayor culpable de que hoy esté hablando con seres que no existen más que en mi mente.
La botella está llegando a su fin, me cuesta seguir escribiendo, las palabras se desvanecen, aparecen, se embravecen, se apaciguan; me cuesta hasta abrir los ojos, todo este humo, todo este alcohol, todo este dolor quedan plasmados en ese rap que nunca escucharás. Ese que comencé a grabar esta tarde mientras pensaba en vos, y le convidaba letras de otro planeta a mi flow con el fin de que llegaran hasta el último trago de la botella pa’ presionar el stop a mi pum pum...pum pum...pum...pu...p...
- Gian Marco Settembrini
AJEDREZ
Poema sobre el amor, la vida o el ajedrez. No lo sé.
Aferrado a la mentira de un ideal,
años sin ver la sobriedad
de un amor ajeno a problemas de moral.
Una partida de ajedrez
que aún no puedo dilucidar,
que no consigo anticipar
y pierdo a mi alfil una vez más.
De bar en bar
voy embriagándome de preguntas
que ningún cantinero puede contestar
¿Dónde está mi reina? ¿Dónde está?
Solo saben mirarme,
como un maldito objeto
que necesita ser restaurado
y yo solo quiero sincerarme.
Pero no hay nadie,
hoy nadie tiene tiempo para hablar,
a nadie le importa ver la profundidad
y víctima de mí mismo
pierdo otro ideal más.
Me uno al ritual superficial,
el otro alfil que se va
y despierto en una cama cualquiera
donde sé que allí
ella no se encuentra
¿Dónde está mi reina? ¿Dónde está?
Vuelvo la vista hacía el reloj
me pregunto acerca qué es mejor,
si el tiempo que pasó
o el que todavía no llegó,
mientras muevo un peón.
Infravalorado por muchos,
dotado de olvido selectivo
me permito creer que esta vez
voy a vencer.
Pero, ¿dónde está mi reina? ¿Dónde está?
Si las palabras que dejo en el papel,
no son más que puras fantasías
si no las puedes leer,
si no las puedes sentir.
El tiempo se agota
o quizás es mi esperanza rota
que anhela imposibles,
visibles
para todos, menos para mí.
Tal vez no quiero darme cuenta
que nunca la voy a encontrar,
no en este tablero,
no jugando como lo hago
Porque amar no es jugar a ganar,
Es saber dar
algo que nunca volverá
y querer compartirlo igual.
El tiempo.
El tiempo con vos se vuelve felicidad.
- Gian Marco Settembrini