Por momentos me olvido de recordar
y es justo ahí cuando todo se vuelve borroso,
sobretodo, cuando se trata de buenos momentos
porque la ironía juega sus cartas
dejándome con mil penas guardadas
y aunque yo no quiera escucharla,
es capaz de boicotearme la felicidad sin armas.
Teniendo solo palabras me animo,
me animo a enfrentar los fantasmas,
mis fantasmas, y eso, aunque a veces lo olvide
habla más de mis victorias
que de mis derrotas.
- Gian Marco Settembrini
Etiqueta: felicidad
Silencios
No sé si me faltaron palabras o me sobraron silencios pero cuando te vi ahí sentada con él en esa cafetería, todo cambió.
Reías, reías tanto que no me molestaba que lo hicieras, al contrario, yo reía con vos pero después de unos segundos me di cuenta que no era yo quien te hacía reír. Eso dolió, de verdad, mas no por tu felicidad sino porque entendía que yo no formaría parte de ella nunca más.
Quise detenerme en la ventana y que notaras mi presencia pero de haberlo hecho tampoco hubiera sabido que hacer si te levantabas y venías hacía mí. O peor, si me mirabas y no hacías nada. Absolutamente nada.
Es curioso porque pese a no saber qué harías si me veías, me senté en el bar del frente esperando que salieras con él. La espera fue un infierno, me replanteé el paso del tiempo dándome cuenta que a tu lado el muy sin vergüenza corría y corría, pero ahora que quería que pasara rápido para poder terminar así con este martirio, se había olvidado de caminar, hasta de como avanzar. Era patético. Estaba delegando toda mi responsabilidad a un simple reloj. ¿Por qué esperar a que pase el tiempo y salieras de ahí? Si tranquilamente podía levantarme e irme bien lejos sin mirar atrás. Tal vez esa era la razón por la cual ahora te veía desde el otro lado del ventanal, en vez de tenerte sentada al frente mío. O al menos, una de las razones.
Después de una hora de espera te vi salir y salí de inmediato. Solo una calle había entre nuestras dos almas. Nos miramos y no dijimos nada. Caminaste hacía una dirección, yo hacía otra. Camine un poco, me detuve un instante y me di la vuelta para verte una vez más pero ya no estabas. Solo quedaba una bruma que se desvanecía en el aire con tu perfume y tu adiós. Un adiós que no se dijo, un adiós que nunca llegó a mis labios, a tu voz. Solo un adiós que selló un recuerdo en el corazón.
- Gian Marco Settembrini
Fuimos
Poema.
Fuimos.
No somos y no sé si seremos
pero sonrío porque algún día fuimos
y ser con alguien
es una dicha que solo los valientes
que abren su corazón pueden gozar.
Fuimos, lo sé,
pero qué linda manera de ser
la de vos y yo.
- Gian Marco Settembrini
Diccionario ficticio
Por esas situaciones que merecen una palabra para ser descritas.
Kirronamente: Dícese de la mirada que le dirigimos a nuestra mascota cuándo no está haciendo absolutamente nada pero nos quedamos absortos con su belleza, y el corazón se nos llena de felicidad.
Ej: Al llegar al departamento me descubrió mirando kirronamente a mi perro. Ella sonrió.
- Gian Marco Settembrini
AJEDREZ
Poema sobre el amor, la vida o el ajedrez. No lo sé.
Aferrado a la mentira de un ideal,
años sin ver la sobriedad
de un amor ajeno a problemas de moral.
Una partida de ajedrez
que aún no puedo dilucidar,
que no consigo anticipar
y pierdo a mi alfil una vez más.
De bar en bar
voy embriagándome de preguntas
que ningún cantinero puede contestar
¿Dónde está mi reina? ¿Dónde está?
Solo saben mirarme,
como un maldito objeto
que necesita ser restaurado
y yo solo quiero sincerarme.
Pero no hay nadie,
hoy nadie tiene tiempo para hablar,
a nadie le importa ver la profundidad
y víctima de mí mismo
pierdo otro ideal más.
Me uno al ritual superficial,
el otro alfil que se va
y despierto en una cama cualquiera
donde sé que allí
ella no se encuentra
¿Dónde está mi reina? ¿Dónde está?
Vuelvo la vista hacía el reloj
me pregunto acerca qué es mejor,
si el tiempo que pasó
o el que todavía no llegó,
mientras muevo un peón.
Infravalorado por muchos,
dotado de olvido selectivo
me permito creer que esta vez
voy a vencer.
Pero, ¿dónde está mi reina? ¿Dónde está?
Si las palabras que dejo en el papel,
no son más que puras fantasías
si no las puedes leer,
si no las puedes sentir.
El tiempo se agota
o quizás es mi esperanza rota
que anhela imposibles,
visibles
para todos, menos para mí.
Tal vez no quiero darme cuenta
que nunca la voy a encontrar,
no en este tablero,
no jugando como lo hago
Porque amar no es jugar a ganar,
Es saber dar
algo que nunca volverá
y querer compartirlo igual.
El tiempo.
El tiempo con vos se vuelve felicidad.
- Gian Marco Settembrini